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Juegos con el tiempo · 3 minutos

Foto emocional

¿Ha pasado algo, o está a punto de pasar? Anótalo antes de que la memoria suavice los detalles: qué ha ocurrido, cómo te sientes y qué emociones hay en ti. La foto volverá a ti en una carta y verás qué queda de esas emociones.

1¿Qué ha pasado?

Empieza por los hechos. Las emociones vendrán enseguida: es más fácil nombrarlas cuando sabes a qué se refieren.

¿Cuándo ocurre?
O empieza con un ejemplo y cámbialo a tu manera:

Escribe como si se lo contaras a un amigo: bastan unas pocas frases. Nadie más que tú lo leerá.

2¿Cómo te sientes con esto?

Sin juzgar: marca cómo estás de verdad, no cómo «deberías» estar. No hay emociones malas: cada una dice algo.

Estado de ánimo
Energía
3Pon nombre a lo que sientes

Elige de 1 a 5 palabras que encajen de verdad. En los momentos importantes solemos sentir varias cosas a la vez, incluso contradictorias, como alegría y nervios.

Sugerencias para tu lugar en el mapa
Agradables, con energía
Agradables, tranquilas
Mixtas
Desagradables, sin energía
Desagradables, con tensión

Cuanto más precisa sea la palabra, mejor. «Mal» es solo el principio: ¿decepción, soledad o quizá cansancio? Los estudios sugieren que el simple hecho de nombrar una emoción ayuda a calmarla.

4Cuerpo y necesidades (opcional)

Las emociones también viven en el cuerpo. Si notas algo, márcalo; si no, sigue adelante sin más.

¿Dónde lo notas?
¿Qué necesitas ahora?
5Carta a tu yo del futuro
¿Cómo crees que te sentirás al pensar en esto cuando leas esta carta? (opcional)

Solemos sobrestimar con qué intensidad y durante cuánto tiempo sentiremos algo. En la carta comprobarás si tu pronóstico se ha cumplido.

¿Cuándo debe llegarte la carta?

La carta contiene el acontecimiento, tus respuestas y el mapa de emociones. Nunca es pública. Como toda carta de e-wehikul: primero confirmas tu dirección con un clic en el correo.

Por qué vale la pena poner nombre a lo que sientes

Nombrar calma las emociones

En un estudio de Matthew Lieberman (UCLA, 2007), la amígdala de los participantes reaccionaba con menos intensidad cuando nombraban las emociones que veían en fotos de rostros que cuando solo las miraban. La palabra aporta un poco de distancia.

La palabra precisa ayuda más

Los psicólogos hablan de granularidad emocional: quien distingue la decepción de la soledad suele afrontar mejor los momentos difíciles, porque sabe qué necesita en realidad.

La memoria suaviza los recuerdos

Las emociones difíciles se desvanecen en la memoria más rápido que las buenas, y el futuro lo imaginamos con colores exagerados. Tu foto emocional te mostrará cómo fue en realidad y cuánto queda de ello.

Otros juegos

El mapa de emociones se inspira en el modelo circumplejo del afecto de James Russell y en el Mood Meter de Marc Brackett (Yale). Es un juego y una herramienta de reflexión, no un diagnóstico ni una terapia.